Raul Allegre

Raúl Allegre nació en Torreón, Coahuila y desde muy joven trazó un camino que pocos mexicanos comparten en términos deportivos, no así demográficos. Raúl atendió a la Universidad de Montana antes de transferirse a Texas, donde el deseo por sobresalir en un nivel superior lo llevaron a perseguir un área de mejor proyección, así como la carrera de ingeniería civil.

Una vez en Texas, él lo reconoce sin vergüenza e incluso asoma un gesto de picardía cuando recuerda que su efectividad fue “bastante mediocre, honestamente. Pero, lo que me ayudó fue que en el último cuarto, los goles de campo que eran importantes para empatar o ganar un partido, los pude convertir”. En general, su paso fue efectivo cuando más importó y junto con los Longhorns gozó de un 2° lugar nacional en 1981.

Allegre consiguió acaparar suficientes reflectores para recibir una oferta de los Dallas Cowboys, donde Rafael Septién ya era pateador campeón de Super Bowl. La decisión vino alimentada del mismo ímpetu que lo llevó desde la Laguna al máximo escenario del fútbol americano: la proyección. ¿Dónde lo verían más? ¿Qué equipo atado a su nombre le brindaría mejores oportunidades de jugar? Fueron los Cowboys quienes colocaron suficiente atención en él para asegurarle un puesto en los Baltimore Colts para 1983.

En su primer año, que coincidió con el último de la franquicia en la ciudad perteneciente a Maryland, Allegre convirtió el 85.7 de sus intentos de gol de campo y 91.7 de sus puntos extra. Los Colts se despidieron de Baltimore con marca de 7-9 y al margen de los playoffs, pero cargaron con todo y pateador a la ciudad de Indianapolis, su sede actual.

Desde que ingresó a la NFL, Allegre portó el N° 2 que lo acompañó toda su carrera, la cual vio sus acciones incipientes en colores Colts pero alcanzó sus máximas glorias en los New York Giants.

 

Tras jugar tres campañas en los Colts, con tres entrenadores en jefe distintos, Allegre pasó a los Giants de Bill Parcells que terminaron la campaña de 1986 con marca de 12-4 y resultaron campeones del Super Bowl XXI frente a los Denver Broncos. Raúl convirtió 24 de sus 32 intentos de tres puntos en la campaña, incluyendo un juego donde pateó cinco goles de campo para dar el triunfo frente a los Minnesota Vikings por 22-20.

En el Super Bowl, Allegre tuvo su aportación en el tercer cuarto para volver la ventaja de los Giants de dos posesiones y, a partir de entonces, la ofensiva de Phil Simms nunca dejó de pisar el acelerador.

Raúl se quedó en New York hasta la última temporada de Parcells –en la cual tuvo poca actividad– y formó parte del equipo campeón de 1990. Ya cuando Parcells había emigrado, Allegre se repartió 1991 con la franquicia vecina de los Jets. El Atún se marchó de East Rutherford pero dejó un legado inolvidable para sus jugadores, la franquicia y la zona de New York que gozó de éxito casi una década.

Su opinión dejó de ser aquella de un ex jugador. El que vivió en carne propia el trajín de un deporte profesional de contacto. El que experimentaba la adrenalina incomparable y trata de aterrizar sus palabras al nivel público. Actualmente, Allegre se manifiesta como un analista que pocos años después de culminar su paso por la NFL se abocó a los medios de comunicación y la transmisión del saber deportivo.

En su lugar especial como mexicano que ganó un Super Bowl y ahora dedica su profesión a compartir lo aprendido dentro y fuera del emparrillado, Raúl no deja de enaltecer el camino que una educación en Estados Unidos puede lograr para tantos jóvenes que sueñan con emprender el paso sobre el sendero que él trazó para las siguientes generaciones.