Alfonsina Maldonado

Alfonsina Maldonado nació en el departamento de Florida, Uruguay. Es técnica agropecuaria, profesora de equinoterapia, atleta olímpica en equitación y participante en Rio 2016, actualmente cualificada a los mundiales de Carolina Del Norte, ranking FEI mundial, puesto número 15. Ha sido deportista del año 2014, premio Gonzalo “Gonchi” Rodríguez y embajadora del proyecto “Escuelas del mundo papa Francisco”.

Actualmente, gracias a su perseverancia por alcanzar sus metas, se he ganado el cariño de la gente de su país y de muchos otros, no sólo como deportista, sino también como mujer emprendedora.

Sobre su conferencia

Es una enseñanza basada en el dolor, es cierto, pero cuando el dolor se va, queda esa huella que recuerda algo, y dice mucho acerca de quién somos. Años de esfuerzo, de renuncia, de lucha, de vencer obstáculos, de trabajo, de perseguir obstinadamente un sueño. Un sueño que siempre fue real para ella, pero que tantas veces, cuando las inclemencias de las circunstancias golpeaban fuerte o los demás lo cuestionaban, amenazaba con ser un capricho de sus sueños.

¿Qué se lleva la audiencia?

Relato de vida que enseña, provoca reflexión sobre la propia experiencia e impulsa al liderazgo y superación personal. Reflexión profunda sobre los límites de la experiencia humana y la posibilidad de superarlos. Dulzura, humanidad, entrega y resiliencia.

Educación

El público preferido de Alfonsina son los niños, porque se animan a decir lo primero que les viene a la cabeza, y exigen responder desde esa misma espontaneidad. “Es mi mano de forma bolita”, les dice cuando va a las escuelas. En su cuarto, Alfonsina tiene dibujos que le regalan donde luce sonriente con una pelota como mano.
Los niños la convierten en heroína en un segundo.

Alfonsina trata de contarles lo que le pasó y cómo salió adelante trabajando para lograr su sueño, con sacrificio y voluntad. Que nada es impedimento cuando uno se propone algo de verdad. No existen límites para los sueños, hay que animarse a ser lo que uno quiere ser, más allá de lo que digan los demás, más allá de nuestros propios miedos e inseguridades. Alfonsina les transmite la importancia de aceptar como somos, de aceptar a los demás como son. Valorar lo que llevamos adentro, y no fijarnos solo si el otro es lindo o feo, alto o bajo, gordo o flaco, si le falta una pierna o un brazo. Todos somos iguales y distintos a la vez. Y tenemos un camino que seguir. Tenemos que tener mucha fe en nosotros mismos, en las cosas que soñamos y trabajar duro para lograrlas. Tropezones y caídas tienen todos, pero también la fuerza para levantarse y volver a intentarlo.


Concientización a la Mujer

Para Alfonsina volverse visible significa desinvisibilizar la realidad de tantos y tantas personas que viven encerradas a causa de su diferencia, en una sociedad hostil, sin igualdad de oportunidades. Sobre todo, le gusta hablar de la discapacidad desde la integración, desde la dignidad, desde la belleza. Alivianar complejos, superar estereotipos, generar preguntas. Alfonsina no se considera una modelo, sus experiencias como imagen le dejaron un montón de fotografías hermosas con sus caballos, que guarda como un tesoro. De alguna forma, significa una oportunidad para desarrollar nuevas facetas de si misma y profundizar en el mensaje que quiere trasmitir.

La belleza natural de las mujeres está en su esencia, que es única y eterna. Lo más lindo de cada una es ser simplemente diferente. La cuestión es sentirse bellas. La dificultad está en mirarse al espejo y aceptar lo que muestra, con gratitud. Somos eso que se ve. Somos también lo que no se ve. Somos esa vida que nos corre por las venas. Y todo eso, junto, es nuestro cuerpo. El cuerpo, ese límite entre nosotros y el mundo, ese modo de ser nosotros en el mundo.
Y a pesar de que nunca nos abandona, que nos acompaña desde el primer día y se quedará hasta el último suspiro, no siempre lo cuidamos como merece. Pobre cuerpo, a veces lo destratamos, queremos cambiarlo, lo sometemos a exigencias extremas en nombre de la moda, mejor dicho, en nombre de una perfección que más que perfecta es artificial. La mirada de los otros se mete en la nuestra, nos juzgamos desde afuera, muchas veces sin contemplar nuestros deseos y necesidades.


Motivación

Alfonsina no tenía ni idea que podía ser una buena comunicadora. Pero, de a poco, se fue dando cuenta que cuando hablaba desde el corazón, las personas la escuchaban con interés y, a veces, hasta lograba emocionarlas, sin proponérselo. Al mismo tiempo, fue descubriendo que hablar de su historia, poder poner en palabras, la ayudaba a aceptarla, a quererla, a elaborarla. No fue un cambio repentino, sino un proceso que se fue dando casi sin darse cuenta, a lo largo y ancho de los años.

Su historia de vida, el encuentro con el dolor, la transmutación de ese dolor en un sueño, todo lo que supone perseguir una meta, viajar sola, las nuevas perspectivas que abre el hecho de vivir en otro país, todo eso fue modelando su forma de ser. Su personalidad se afirmó en un sentido que tal vez no era el más común para una chica de su edad y del interior del país.

Esto se ponía en evidencia, por ejemplo, cuando Alfonsina veía amigas que se casaban con veinticuatro años y con el mismo novio de toda la vida, no lo podía creer. Ella les contaba que en Europa las mujeres jóvenes se mueven mucho más, viajan, estudian, se casan más tarde, tienen una mentalidad diferente. Alfonsina cree que en la vida hay etapas para todo y es importante no perderse ninguna, porque si no en otro momento uno va a querer vivir lo que no vivió. Por eso hay tantos divorcios, porque muchas personas no se dan el tiempo para experimentar. Conocerse a uno mismo y saber lo que queremos y necesitamos lleva tiempo. Separar los deseos de los demás de los propios requiere, además de tiempo, experiencia.